sábado, 30 de julio de 2011

Finales del mes de Julio 2011, ciudad tranquila, demasiado tranquila, casi aburrida, sin planes programados.

Te ví.

Platicamos mucho en tu oficina.
Tú: sonriente y relajado
Yo: Yo solo quería verte de nuevo, estaba feliz y relajada.

Me fascina como aclaras mis dudas con respecto a tu carrera, a tus proyectos, debo reconocer que tienes muchísimas cualidades. Adoro esa manera tuya de hacer que todo fluya naturalmente sin presiones, siempre encuentras la manera de acercarte lo suficiente para que no me sienta incómoda.

Te levantaste de tu asiento y fuiste a ver un mapa de la ciudad que tenías en uno de los muros de tu oficina. Me pediste que me acercara -querías mostrarme el área en donde estarías desarrollando un proyecto-.


Mi mente traviesa ya sabía lo que sucedería ... pero amé la forma tan natural e inocente tuya de hacer que yo me acercara - fingí ingenuidad, te confieso-.

Juntos vimos el mapa, señalaste posiciones que de nuevo fingí entender, ni siquiera las ví, clavé mi mirada en tu mano, tus nudillos, y tus dedos.

Ahí estabamos ya. Parados. Frente a frente seguimos platicando muy cerquita por un tiempo brevísimo que se me hizo eterno hasta que pegaste mi cuerpo al tuyo. Y ahí sobre tu escritorio hicimos el amor.

Ese fué ... otro de esos desenfrenos que tengo bien fresco en mi memoria.

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