domingo, 20 de septiembre de 2009

Orgullo herido o indiferencia

Uno o dos días después de esa cita que no llegó a concretarse, traté de charlar con él por msn, quizá par no perder la costumbre y también porque soy educada y quería darle detalles del porque no había acudido a la cita.

Lo noté cortante, ahora que lo recuerdo bien, pero no lo advertí en ese momento, yo seguía escribiendo, contándole cosas, preguntandole otras a él, a veces contestaba bien, a veces tardaba en contestar, o de plano no había respuesta....pero no lo entendí como un rechazo, supuse que estaba ocupado como a veces ocurría, en parte por bruta y en parte porque lo que menos me imaginé es que estuviera molesto por ese plantón, de ser así yo esperaba algun reproche pero no lo hubo.

Pasaron los días y el seguía cortante y medio seco en sus conversaciones… yo seguía creyendo que estaba con demasiado trabajo.

Una aplicación del correo me informa que estoy bloqueada de su lista de contactos o que fui recientemnte eliminada de ella... uuuuu que chasco, pensé… Ahora entiendo. Ok pero no pasa nada, no hay drama.



Digo no es normal pero la verdad que ni lo conocía bien del todo y no podría juzgarlo por eso solamente, pero si me pareció triste darme cuenta que ese niño anteponía su orgullo herido y se olvidaba de meses de charlas divertidas y amenas, pero cada cabeza es un mundo y lo lógico para mi era que el hubiera manifestado su enojo, pero no fué así, no me dijo nunca nada, hasta que pregunté ¿por qué? por simple curiosidad.
Me sorprendió su respuesta... estaba demasiado molesto por aquella noche y yo no lo había notado.


Me explicó sus motivos y me puse en su lugar… mmm siii lo siento, debió sentir feo andar dando vueltas por la ciudad a mitad de la noche en espera de mi llamada para saber donde nos veríamos. Recibió la llamada pero colgué, no quiso regresar la llamada porque como llamé de un numero diferente, no estaba seguro si era yo, y decidió esperar a ver si volvía a marcarle. No lo hice y eso le molestó.

Pero dí también mi versión de lo que pasó y porque no volví a llamar, pero sobre todo, pese a que sabía que no estaba bien visto había decidido verlo esa noche.
La verdad, me sentí un poco apenada, no me gusta hacer sentir mal a la gente y evidentemente eso hice con él, pero juro que esa no fue mi intención, y la verdad no imaginé que el no volverle a llamar le provocaría tal enojo y decepción. Pero me alegré de haber preguntado que pasaba, de otra manera no me hubiera enterado y lo hubiera tachado de sangrón o no se que, y creo que a el tambien le sentó bien aclarar las cosas y no quedarse con el resentimiento y mala impresión de mi.

Lo que vendría después cambió mi panorama radicalmente, quizá si hubiera seguido bloqueada las cosas serían muy distintas hoy.

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